Por ser de interés local compartimos fragmentos de la publicación original de César López Linares un especial para LatAm Journalism Review sobre la investigación denominada Alianza Paraguay. que reporta que veintiún periodistas han sido asesinados en Paraguay y en ciudades fronterizas de Brasil desde 1991. Y el denominador común es que la mayoría de los casos siguen impunes.
Por César López Linares especial para LatAm Journalism Review
Los periodistas paraguayos enfrentan niveles de violencia que han pasado en gran medida desapercibidos en el escenario internacional. En ciudades como Pedro Juan Caballero, donde confluyen rutas clave del crimen organizado en Sudamérica, miembros de la prensa son asesinados en una proporción similar a la de Acapulco, México, una de las zonas más letales del continente para ejercer el periodismo.
Esto, de acuerdo con las organizaciones Forbidden Stories y Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP), las cuales convocaron a un grupo de socios de varios países para darle visibilidad al problema a través de una investigación colaborativa a la que denominaron Alianza Paraguay.
“Pudimos sacar a la luz la impunidad alrededor de algunos casos relacionados con la corrupción de algunas figuras políticas y la falta de investigación sobre los asesinatos de algunos periodistas”, dijo a LatAm Journalism Review (LJR) Laurent Richard, fundador y director ejecutivo de Forbidden Stories. “Creo que este proyecto también es muy interesante al mostrar cómo la corrupción es siempre la principal amenaza para las democracias y para la defensa de la libertad de prensa, así como para la capacidad de los periodistas de hacer su trabajo”.
Para este proyecto, las organizaciones se plantearon investigar la impunidad que rodea los asesinatos de 19 periodistas que han ocurrido en más de 30 años en Paraguay. Tras 18 meses de investigación, descubrieron que la corrupción y la infiltración del crimen organizado han convertido al país sudamericano en una zona de peligro para los trabajadores de la prensa.
Pero además reportaron una cadena de negligencias de las autoridades en torno a los asesinatos de periodistas, los cuales se mantienen prácticamente en total impunidad hasta el día de hoy.
Documentando la negligencia
La misión fundacional de Forbidden Stories es continuar el trabajo de reporteros que han sido silenciados mediante encarcelamiento, secuestro o asesinato en cualquier parte del mundo. Para Alianza Paraguay, el consorcio retomó el trabajo que dejaron inconcluso los periodistas Lourenço “Léo” Veras, asesinado a tiros en 2020, y Cándido Figueredo, quien tuvo que huir al exilio tras la muerte de Veras.
El resultado fueron tres reportajes publicados el 8 de julio por los medios participantes y republicados por casi una decena de aliados en todo el mundo. Uno de los reportajes entregó importantes hallazgos de la investigación sobre tráfico de armas que Veras y Figueredo no pudieron publicar. Otro abordó los presuntos vínculos con el narcotráfico del diputado y empresario paraguayo Eulalio «Lalo» Gomes Batista, asesinado en 2024 en un operativo policial.
Y un tercer reportaje reportó que la Fiscalía de Paraguay se negó a investigar adecuadamente a “Minotauro”, como es conocido el líder de la organización criminal que presuntamente ordenó el asesinato de Veras desde prisión. De acuerdo con documentos judiciales a los que Alianza Paraguay tuvo acceso, esto ocurrió pese a reiterados pedidos de colaboración del Ministerio Público de Brasil, de donde era originario el periodista.
El consorcio informó que, inclusive, las autoridades de justicia paraguayas habrían obstaculizado las investigaciones en Brasil sobre “Minotauro”, quien sigue en prisión por delitos de narcotráfico, pero sin un proceso formal por el asesinato del periodista. El único detenido por el caso, uno de los supuestos autores materiales, fue absuelto en 2022 por falta de pruebas, aunque esta absolución fue anulada meses después. Actualmente sigue prófugo.
Miembros de Alianza Paraguay informaron que las negligencias están presentes en los casos de casi todos los 19 periodistas asesinados en las últimas tres décadas.
“Hay expedientes que se pierden, papeles que se extravían…”, dijo a LJR Sofía Álvarez Jurado, cocoordinadora de Alianza Paraguay y autora de uno de los reportajes. “En el caso de [el asesinato en 1991 del periodista] Santiago Leguizamón, Dante, su hijo, nos contaba que en ciertos momentos la Fiscalía se había incluso negado a hacer trámites tan simples como traducciones de documentos del portugués, al español. Y más negligencias de este tipo”.
Visita la página de LatAm Journalism Review para leer la versión completa del reportaje.
